Senegal se abre a la inversión
12/04/2016

Por: José Naranjo para El País.

Está cerca, cada vez cuenta con una mayor seguridad jurídica, su economía crece a un ritmo superior al 5%, es estable políticamente y, encima, está introduciendo importantes mejoras para crear un clima favorable a la inversión. Todos los actores están de acuerdo en que Senegal es hoy por hoy uno de los mejores países del África subsahariana donde la empresa española puede invertir y, de hecho, las previsiones apuntan en esa dirección. El pasado 6 y 7 de abril unas 40 compañías españolas estuvieron presentes en un encuentro organizado en Dakar por la entidad pública España Exportación e Inversiones (ICEX) en colaboración con la Agencia nacional para la Promoción de Inversiones y Grandes Proyectos de Senegal (APIX), una cita marcada por la expectativa de negocios en un clima de optimismo. Durante el mismo se firmó un Memorándum de cooperación mutua para favorecer las inversiones, un hito más en la relación entre ambos países.

Es cierto que las cosas no son de color de rosa y que aún hay un camino de reformas, confianza y desarrollo por recorrer, pero existe un cierto consenso en que el Gobierno senegalés está haciendo bien su trabajo en los últimos dos años, al menos en este ámbito. Primer dato. El Banco Mundial sitúa a Senegal entre los cinco primeros países del mundo en cuanto a introducción de medidas para favorecer los negocios y los intercambios comerciales (índice Doing Bussines) mientras que la Fundación Mo Ibrahim ubica su economía como una de las diez mejores donde invertir de todo el planeta, según aseguró el director general de la IPEX, Mountaga Sy. Todo ello es fruto, en buena medida, de la aplicación aún incipiente, pero firme, de reformas encaminadas a estimular la iniciativa privada en el ámbito fiscal y aduanero entre otros.

Estas medidas forman parte de una ambiciosa iniciativa que se ha convertido en el proyecto estrella del presidente Macky Sall, el Plan Senegal Emergente, que se apoya sobre tres ejes: la introducción de reformas para transformar la estructura económica y crear así puestos de trabajo y riqueza; la promoción del capital humano para que el desarrollo sea sostenible; y el respeto de las exigencias de buena gobernanza e integración regional. La idea es llegar a alcanzar tasas de crecimiento del 7 u 8% y crear 600.000 puestos de trabajo estables. Pero también ampliar la cobertura sanitaria al 75% de la población, sacar a sus universidades del pozo de saturación y mala calidad en el que se encuentran, alcanzar la autosuficiencia en un producto básico como el arroz o resolver el abastecimiento energético. Entre los proyectos faro de este plan, una veintena de obras que pretenden generar empleo y estimular la actividad económica, se encuentran el tranvía y una segunda universidad pública en Dakar, un centro de investigación contra el cáncer, una planta potabilizadora, una Ciudad del Saber y otra de los Negocios, varias zonas turísticas y terminar, de una vez, el moderno aeropuerto Blaise Diagne, situado a 40 kilómetros de la capital y cuya puesta en servicio se ha hecho esperar ya más de cinco años. Los primeros resultados de este ingente esfuerzo ya se empiezan a notar en las alturas de la economía, con un crecimiento sostenido, pese a la persistencia de ciertos nubarrones, como la crisis turística, un sector muy afectado por los conflictos cercanos como el de Malí o la epidemia de Ébola pero también por la falta de renovación e inversión en su planta hotelera, el alto coste de la vida, el desempleo juvenil o los elevados precios de la electricidad.

El crecimiento económico debe ser inclusivo y filtrar a toda la sociedad. No es de recibo que haya tasas de incremento del PIB superiores al 5% y que, al mismo tiempo, el Fondo Monetario Internacional sitúe a Senegal entre los 25 países más pobres del mundo. Para conseguirlo, los senegaleses cuentan con una baza, su estabilidad política, una rara avis en una región demasiadas veces sacudida por el conflicto y la tensión, en el marco de una de las democracias más sólidas de toda África, con alternancia, una más que razonable libertad de prensa y una sociedad civil activa y movilizada. El reciente referéndum constitucional, que se vivió como un plebiscito a la gestión del presidente en el que éste al final obtuvo una victoria un tanto amarga, da al menos tres años más a Sall para implementar sus reformas. En el horizonte opositor sólo emerge por ahora una figura capaz de disputarle el sillón presidencial, el actual alcalde de Dakar, el socialista Khalifa Sall, pero para ello antes deberá desplazar a la vieja guardia y hacerse con las riendas de su propio partido.

Asimismo, Senegal, pese a ser un pequeño país de apenas 14 millones de habitantes, se ha considerado siempre una puerta de entrada ideal hacia África del Oeste, un inmenso mercado de 90 millones de personas que comparte lengua y una moneda común, el franco CFA, ligada de manera estable al euro. Pero, ¿cuáles son los sectores más interesantes para esa inversión? El Plan Senegal Emergente apunta al turismo, las telecomunicaciones, la pesca, los transportes, las energías renovables, la Sanidad, la minería en plena expansión, agricultura y agroindustria, la logística, el comercio, las infraestructuras o el agua y saneamiento. Entre las cuarenta empresas españolas presentes en el encuentro, la mayoría estaban interesadas precisamente por algunas de estas áreas. Es verdad que Senegal no figura en los primeros lugares de las preferencias de la iniciativa privada española. Pero esto puede cambiar en breve. Así al menos lo piensa Francisco Javier Garzón, director general del ICEX. "Los intercambios han subido muchísimo, España se ha convertido en el cuarto exportador a Senegal de los países de la Unión Europea y en el tercer mercado de destino de las exportaciones senegalesas en 2015", asegura.

En la actualidad hay medio centenar de empresas españolas en Senegal, lejos aún de las 600 que hay, por ejemplo, en Marruecos. Pero el interés de la empresa española por el África al sur del Sahara va en aumento. "Se sigue con mucha atención el Plan Senegal Emergente, lo que se está haciendo aquí en los últimos dos años. Ya lo hemos visto en otros países. En cuanto empiecen a llegar empresas de mayor tamaño luego lo harán las más pequeñas, las proveedoras de servicios", asegura. Los mercados tradicionales para las compañías nacionales son Europa y América Latina, pero algo está cambiando. "El 25% de los servicios que ofrece el ICEX a empresas españolas el año pasado han sido en África. Es verdad que en Europa nos necesitan menos, pero aun así este dato muestra una tendencia de crecimiento", añade. La seguridad jurídica es una de las obsesiones de los empresarios que invierten en el extranjero y en esto Senegal ofrece ciertas garantías. "Se ha avanzado mucho. Además, contamos con instrumentos sólidos como un convenio para evitar la doble imposición y otro de protección recíproca de las inversiones", explica Garzón, quien subraya también el cumplimiento de la responsabilidad social y corporativa por parte de las empresas españolas que están invirtiendo en Senegal, alejadas de la tradicional imagen de compañías depredadoras o explotadoras de recursos y trabajadores. "Ese no es el perfil ni es lo que ICEX apoya. Para nosotros es clave que las empresas se integren en el mercado local, respeten las normativas laborales y medioambientales, que aporten valor añadido al país".